jueves, 5 de febrero de 2026

200 PREGUNTAS ANTOJADIZAS

 


Un día cercano el autor me brindó una de sus más recientes obras, plasmada en un nuevo libro con un título provocador, el cual intrínsecamente invita a su lectura. Es así que, 200 PREGUNTAS ANTOJADIZAS, es el nuevo libro del destacado Abogado y Filósofo Lino Mamani Quispe, otrora entre los mejores docentes universitarios de su generación, hoy Asambleísta Departamental. Que se mantiene vigente en la academia presentando una obra original dentro del ámbito de la divulgación y la reflexión filosófica contemporánea. Lejos de adoptar el formato tradicional de tratado académico, la autor apuesta por una metodología provocadora: pensar a través de preguntas. Además de un formato y tipografía interior sugerente, que me hizo recuerdo a textos asiáticos clásicos. Pero, más allá de portada y diseño, trasluce amplia calidad académica. 

La obra realiza una amplia investigación de pensadores clásicos y modernos, incorporando referencias que dialogan con la tradición filosófica occidental y crítica. A través de citas textuales cuidadosamente seleccionadas de obras fundamentales, Mamani construye un andamiaje teórico sólido que respalda cada interrogante. Así, el lector no solo se enfrenta a cuestionamientos sugerentes, sino que encuentra sustento conceptual que enriquece la reflexión. Constituye una propuesta intelectual sugerente que se sitúa en la intersección entre la divulgación filosófica rigurosa y el ejercicio sistemático del pensamiento crítico. La obra se aparta deliberadamente de la estructura expositiva convencional del ensayo filosófico para adoptar una metodología mayéutica: interrogar antes que afirmar, problematizar antes que concluir.

También, realiza una amplia revisión de autores fundamentales de la tradición filosófica, articulando un diálogo que abarca distintas corrientes, épocas y enfoques teóricos. Lejos de limitarse a la mera alusión bibliográfica, el autor incorpora citas textuales cuidadosamente seleccionadas, lo cual confiere densidad conceptual y respaldo agumentativo a cada planteamiento. Este recurso no solo legitima el contenido, sino que orienta al lector hacia las fuentes primarias, favoreciendo la profundización académica.

Uno de los mayores aciertos del libro es su carácter dialógico y pedagógico. Las preguntas —incómodas, provocadoras y a veces desafiantes— invitan a cuestionar certezas sobre la verdad, la justicia, la ética, la política, la educación y la condición humana. Esta estrategia convierte la lectura en una experiencia activa: el lector no recibe respuestas cerradas, sino que participa en la construcción del sentido.

Desde el punto de vista didáctico, la obra resulta especialmente útil para consultas académicas. Puede emplearse como material de apoyo en cursos de filosofía, derecho, ciencias sociales o humanidades, favoreciendo debates, ensayos críticos y discusiones en aula. Sin embargo, su lenguaje accesible y su formato ágil también la hacen atractiva para el entretenimiento intelectual, permitiendo lecturas fragmentadas y reflexivas en cualquier momento.

Desde una perspectiva académica y pedagógica, 200 preguntas antojadizas, del Abogado y Filósofo Lino Mamani Quispe, constituye una propuesta intelectual sugerente que se sitúa en la intersección entre la divulgación filosófica rigurosa y el ejercicio sistemático del pensamiento crítico. La obra se aparta deliberadamente de la estructura expositiva convencional del ensayo filosófico para adoptar una metodología mayéutica: interrogar antes que afirmar, problematizar antes que concluir.

El texto realiza una amplia revisión de autores fundamentales de la tradición filosófica, articulando un diálogo que abarca distintas corrientes, épocas y enfoques teóricos. Lejos de limitarse a la mera alusión bibliográfica, el autor incorpora citas textuales cuidadosamente seleccionadas, lo cual confiere densidad conceptual y respaldo argumentativo a cada planteamiento. Este recurso no solo legitima el contenido, sino que orienta al lector hacia las fuentes primarias, favoreciendo la profundización académica.

Uno de los aportes más relevantes de la obra radica en su estructura interrogativa. Las doscientas preguntas —planteadas con intención crítica y, en ocasiones, provocadora— operan como dispositivos epistemológicos que desestabilizan certezas, cuestionan supuestos naturalizados y estimulan la reflexión autónoma. En este sentido, Mamani recupera la tradición socrática del diálogo y la convierte en una herramienta contemporánea de formación intelectual. Las interrogantes no buscan respuestas definitivas, sino abrir horizontes de discusión en torno a problemas clásicos como la verdad, la justicia, la ética, el poder, la libertad, la educación y la condición humana.

Desde el punto de vista didáctico, el libro posee alto valor pedagógico. Puede emplearse eficazmente como material complementario en asignaturas de Filosofía, Derecho, Ciencias Sociales y Humanidades, ya sea como detonante de debates, guía para seminarios, base para ensayos críticos o instrumento de evaluación reflexiva. Su organización temática y su estilo claro permiten también una lectura fragmentada, lo que amplía su accesibilidad a públicos no especializados.

Asimismo, resulta destacable su doble funcionalidad: por una parte, sirve como obra de consulta académica gracias a su sustento teórico y referencial; por otra, ofrece una experiencia de entretenimiento intelectual, en la medida en que invita a la curiosidad, al cuestionamiento constante y al placer de pensar.

En síntesis, 200 preguntas antojadizas se consolida como un texto que:

ü    Fomenta el pensamiento crítico y la autonomía intelectual,

ü    Articula rigor conceptual con claridad expositiva,

ü    Integra tradición filosófica y reflexión contemporánea y,

ü    Convierte cada pregunta en eje metodológico del aprendizaje.

ü    Estimula el pensamiento crítico,

ü    Articula teoría y reflexión práctica,

ü    Democratiza el acceso a la filosofía,

ü    Y convierte las preguntas en herramientas de conocimiento.

Considero que esta obra representa una valiosa herramienta formativa, capaz de dinamizar el aula y estimular en los estudiantes una actitud reflexiva frente al conocimiento. Más que ofrecer respuestas cerradas, el libro enseña a preguntar mejor, y en ello reside su mayor mérito filosófico. Se trata de una obra recomendable tanto para estudiantes y docentes como para lectores curiosos que deseen ejercitar la mente y dialogar con las grandes ideas de la tradición filosófica desde una perspectiva fresca y cuestionadora.

Sin duda es una invitación a pensar, dudar y replantear lo que creemos saber.

 

Diciembre de 2025.

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