Un
día cercano el autor me brindó una de sus más recientes obras, plasmada en un
nuevo libro con un título provocador, el cual intrínsecamente invita a su
lectura. Es así que, 200 PREGUNTAS ANTOJADIZAS, es el nuevo libro del destacado
Abogado y Filósofo Lino Mamani Quispe, otrora entre los mejores docentes
universitarios de su generación, hoy Asambleísta Departamental. Que se mantiene
vigente en la academia presentando una obra original dentro del ámbito de la
divulgación y la reflexión filosófica contemporánea. Lejos de adoptar el
formato tradicional de tratado académico, la autor apuesta por una metodología
provocadora: pensar a través de preguntas. Además de un formato y tipografía
interior sugerente, que me hizo recuerdo a textos asiáticos clásicos. Pero, más
allá de portada y diseño, trasluce amplia calidad académica.
La
obra realiza una amplia investigación de pensadores clásicos y modernos,
incorporando referencias que dialogan con la tradición filosófica occidental y
crítica. A través de citas textuales cuidadosamente seleccionadas de obras
fundamentales, Mamani construye un andamiaje teórico sólido que respalda cada
interrogante. Así, el lector no solo se enfrenta a cuestionamientos sugerentes,
sino que encuentra sustento conceptual que enriquece la reflexión. Constituye
una propuesta intelectual sugerente que se sitúa en la intersección entre la
divulgación filosófica rigurosa y el ejercicio sistemático del pensamiento
crítico. La obra se aparta deliberadamente de la estructura expositiva
convencional del ensayo filosófico para adoptar una metodología mayéutica: interrogar antes que
afirmar, problematizar antes que concluir.
También, realiza una amplia revisión de autores fundamentales de
la tradición filosófica,
articulando un diálogo que abarca distintas corrientes, épocas y enfoques
teóricos. Lejos de limitarse a la mera alusión bibliográfica, el autor
incorpora citas
textuales cuidadosamente seleccionadas, lo cual confiere
densidad conceptual y respaldo agumentativo a cada planteamiento. Este recurso
no solo legitima el contenido, sino que orienta al lector hacia las fuentes
primarias, favoreciendo la profundización académica.
Uno
de los mayores aciertos del libro es su carácter dialógico y pedagógico. Las
preguntas —incómodas, provocadoras y a veces desafiantes— invitan a cuestionar
certezas sobre la verdad, la justicia, la ética, la política, la educación y la
condición humana. Esta estrategia convierte la lectura en una experiencia
activa: el lector no recibe respuestas cerradas, sino que participa en la
construcción del sentido.
Desde
el punto de vista didáctico, la obra resulta especialmente útil para consultas
académicas. Puede emplearse como material de apoyo en cursos de filosofía,
derecho, ciencias sociales o humanidades, favoreciendo debates, ensayos
críticos y discusiones en aula. Sin embargo, su lenguaje accesible y su formato
ágil también la hacen atractiva para el entretenimiento intelectual,
permitiendo lecturas fragmentadas y reflexivas en cualquier momento.
Desde
una perspectiva académica y pedagógica, 200 preguntas antojadizas, del Abogado
y Filósofo Lino Mamani Quispe, constituye una propuesta
intelectual sugerente que se sitúa en la intersección entre la divulgación
filosófica rigurosa y el ejercicio sistemático del pensamiento crítico. La obra
se aparta deliberadamente de la estructura expositiva convencional del ensayo
filosófico para adoptar una metodología mayéutica: interrogar antes que
afirmar, problematizar antes que concluir.
El texto realiza una amplia revisión de autores fundamentales de
la tradición filosófica,
articulando un diálogo que abarca distintas corrientes, épocas y enfoques
teóricos. Lejos de limitarse a la mera alusión bibliográfica, el autor
incorpora citas
textuales cuidadosamente seleccionadas, lo cual confiere
densidad conceptual y respaldo argumentativo a cada planteamiento. Este recurso
no solo legitima el contenido, sino que orienta al lector hacia las fuentes
primarias, favoreciendo la profundización académica.
Uno de los aportes más relevantes de la obra radica en
su estructura
interrogativa. Las doscientas preguntas —planteadas con
intención crítica y, en ocasiones, provocadora— operan como dispositivos
epistemológicos que desestabilizan certezas, cuestionan supuestos naturalizados
y estimulan la reflexión autónoma. En este sentido, Mamani recupera la
tradición socrática del diálogo y la convierte en una herramienta contemporánea
de formación intelectual. Las interrogantes no buscan respuestas definitivas,
sino abrir horizontes de discusión en torno a problemas clásicos como la
verdad, la justicia, la ética, el poder, la libertad, la educación y la
condición humana.
Desde el punto de vista didáctico, el libro posee alto valor pedagógico.
Puede emplearse eficazmente como material complementario en asignaturas de
Filosofía, Derecho, Ciencias Sociales y Humanidades, ya sea como detonante de
debates, guía para seminarios, base para ensayos críticos o instrumento de
evaluación reflexiva. Su organización temática y su estilo claro permiten
también una lectura fragmentada, lo que amplía su accesibilidad a públicos no
especializados.
Asimismo, resulta destacable su doble funcionalidad:
por una parte, sirve como obra de consulta académica gracias a su sustento
teórico y referencial; por otra, ofrece una experiencia de entretenimiento
intelectual, en la medida en que invita a la curiosidad, al cuestionamiento
constante y al placer de pensar.
En síntesis, 200 preguntas antojadizas se
consolida como un texto que:
ü
Fomenta el pensamiento
crítico y la autonomía intelectual,
ü
Articula rigor
conceptual con claridad expositiva,
ü
Integra tradición
filosófica y reflexión contemporánea y,
ü
Convierte cada
pregunta en eje metodológico del aprendizaje.
ü Estimula el pensamiento crítico,
ü
Articula
teoría y reflexión práctica,
ü
Democratiza
el acceso a la filosofía,
ü Y convierte las preguntas en
herramientas de conocimiento.
Considero que esta obra representa una valiosa herramienta
formativa, capaz de
dinamizar el aula y estimular en los estudiantes una actitud reflexiva frente
al conocimiento. Más que ofrecer respuestas cerradas, el libro enseña a
preguntar mejor, y en ello reside su mayor mérito filosófico. Se trata de una
obra recomendable tanto para estudiantes y docentes como para lectores curiosos
que deseen ejercitar la mente y dialogar con las grandes ideas de la tradición
filosófica desde una perspectiva fresca y cuestionadora.
Sin duda es una invitación a pensar, dudar y
replantear lo que creemos saber.
Diciembre de 2025.












